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SOCHIGEN EN LOS MEDIOS
 
 
 
Artículo publicado durante el directorio 1999-2000 en Padres Ok.
A quién se parecerá mi hijo


“¡Si es la viva imagen de su padre!”, dicen unos. “Pero, tiene los ojos de su madre”, responden otros. Cada vez que nace un niño, familiares y amigos se esfuerzan por encontrarle parecidos con sus progenitores o abuelos, mientras el pequeño - ajeno a la discusión- duerme plácidamente y seguramente no muestra más rasgos que los típicos de un recién nacido.

 

Sin embargo, sus particularidades están ya definidas desde el mismo momento en que un óvulo y un espermio se fusionaron, dando origen a su vida. El color de su piel, la forma de sus manos, su inteligencia, temperamento e incluso la tendencia a desarrollar ciertas enfermedades, es el primer regalo de sus padres y de la historia evolutiva de las generaciones que lo precedieron.

 

Todo ello está estampado en el ADN o material genético, en otras palabras, la herencia. De acuerdo a las características de los padres, algo se puede predecir acerca de cómo serán los hijos, pero nada es tan tajante. A modo de ejemplo, una sola pareja podría tener 70 billones de niños diferentes.

 

Lo que ocurre es que las posibles combinaciones son tantas que el azar puede jugar a su antojo. Cada célula de un ser humano tiene 80 mil genes distintos, la mitad la aporta la madre y la otra mitad, el padre. Las particularidades de una persona se definen a nivel microscópico, donde – por decirlo así- ganan los genes más fuertes.

 

Los rasgos dominantes

 

Hasta hace algún tiempo se hablaba de genes recesivos y dominantes. Se decía que el cabello rubio correspondía a uno recesivo, mientras que el castaño oscuro a uno dominante. Sin embargo, las decisiones de la naturaleza son algo más complejas que eso.

 

Explica Manuel Santos, genetista de la Universidad Católica:
-En general todos lo rasgos son de herencia compleja, no se trata sólo de dominantes o recesivos. Por ejemplo, el color de ojos depende de la cantidad de melanina en el iris y hay muchos genes que intervienen en eso, no basta sólo un gen.

 

Lo mismo ocurre con los demás aspectos biológicos. El único que se reduce a un gen dominante o recesivo es el factor y el grupo sanguíneo: El Rh positivo, domina sobre el negativo, por tanto un niño será Rh negativo si ambos padres lo son, salvo en aquellos casos en que el padre es positivo porque tiene un cromosoma negativo y otro positivo, y le traspasa al hijo su gen negativo y, a su vez, la madre es positiva, con un gen positivo y otro negativo y le pasa al hijo el gen negativo. En estos casos se puede dar que un niño salga negativo teniendo ambos padres positivos.

 

Aún así, hay ciertas características que tienden a imponerse sobre otras.

 

El cabello rizado y abundante predomina sobre el liso, mientras que las pigmentaciones oscuras o morenas, ya sea en piel, ojos o pelo, llevan todas las de ganar frente a los tonos claros o blancos.

 

En el caso específico del iris, el color azul es de tendencia más débil, y no sólo pierde frente al marrón, sino que también le cuesta imponerse ante un verde, un gris o un café claro. Por eso, el azul sólo se transmite si ambos padres tienen el gen. Asimismo, los ojos rasgados predominan sobre los redondos.

 

(extracto)

 
   
 
 
 
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