A sala llena se realizó en la Biblioteca Nacional la actividad de extensión ¿Qué es la especie humana? Una Aproximación Integral, organizada por la Sociedad de Genética de Chile.
En la reunión del 21 de agosto participaron los profesores titulares de la Facultad de Medicina, doctor Angel Spotorno y Arturo Ferreira, quienes se refirieron a la evolución del ser humano y la inmunología, respectivamente.
El profesor Spotorno, director del Programa de Genética Humana del Instituto de Ciencias Biomédicas, realizó una presentación muy amena que inició con una gran pregunta: ¿Qué es el ser humano? Empleando el arte, la poesía y la biología buscó la respuesta en el origen, ya que, según dijo, "sabiendo lo que fuimos podremos comprender lo que somos y aventurar lo que podríamos llegar a ser".
De esta manera explicó a la nutrida audiencia que todos los seres humanos comparten el 99,7% de su genoma, el cual está totalmente aislado del de otras especies. Este sistema cerrado tiene, eso sí, ciertas variaciones que explican las razas o grupos geográficos principales: africanos, caucásicos, asiáticos, amerindios y australianos.
Sin embargo, las diferencias genéticas entre poblaciones humanas alcanzan a menos del cinco por ciento, lo que es insuficiente para hablar de subespecies. "Esto implica que el concepto de raza tenga poco valor predictivo y escaso fundamento genético entre los humanos en que, además, los componentes culturales son tan importantes. Lo que sí está claro es que el ser humano comparte el 99% del genoma con el resto de los vertebrados, es decir, pertenecemos a la naturaleza", explicó el profesor Spotorno.
También comentó que los seres humanos tienen ciertas características específicas que se lograron tras varios millones de años de adaptación: rostro corto, el hecho de que la cabeza descanse basalmente sobre el atlas, lenguaje verbal, reestructuración de la caja torácica para caminar y trotar largas distancias, columna más curvada, cuerpo desnudo, gran cantidad de glándulas sudoríparas (apenas resistimos el calor), adaptaciones musculares, pelvis reestructurada, bipedismo, piernas alargadas y mayor superficie de las articulaciones para soportar el peso del cuerpo.
"El linaje homínido fue incorporando una serie de adaptaciones particulares en los últimos ocho millones de años. La combinación de caracteres propiamente humanos, como la postura erguida, mayor tamaño corporal, dientes e intestinos pequeños y un gran cerebro, fue seleccionada debido a los nuevos ambientes donde vivían los antepasados, cada vez más secos e impredecibles", recalca.
(extracto) |