La creación de embriones clonados humanos por una compañía de biotecnología de EE.UU., ha dejado al mundo al borde de desarrollar novedosas terapias para devastadoras enfermedades como Alzheimer o diabetes, y también, de producir bebés que serían réplicas idénticas de quien dona el ADN para este procedimiento.
El trabajo de la empresa Stemagen de la ciudad de La Jolla, California, que fue publicado el jueves online en la revista especializada Stem Cells, ha causado expectación entre los científicos, quienes reconocen que la tecnología para hacer esto existe y era cuestión de tiempo para que se lograra.
El método usado es el mismo con el que se creó la oveja Dolly en 1996, con la diferencia de que ahora se usaron 29 óvulos donados por una mujer joven a la clínica de fertilidad que maneja el doctor Samuel Wood, quien es ejecutivo jefe de Stemagen. El ADN usado correspondió a células del doctor Wood y de otro empleado de la compañía.
Cautela
La técnica fue ejecutada por el doctor Andrew French, quien es un experimentado clonador de animales que fue reclutado en Australia y quien logró obtener 5 blastocistos para extraer células madre. Estos embriones tienen entre cinco y siete días, el mismo estado de desarrollo con que se implantan en el útero de una mujer cuando se realiza un tratamiento de infertilidad. Es decir, se podrían utilizar fácilmente para tener bebés que sean copias perfectas de quien dona el ADN.
El problema es que estos investigadores no completaron el procedimiento y no sacaron las células madre que habrían permitido corroborar el éxito de su trabajo, lo que ha llevado a muchos expertos a mirar la experiencia con cautela.
Los investigadores de Stemagen contactados por La Tercera, explican que “hasta nuestro trabajo nadie sabía siquiera si esta clonación era posible”. Debido a esto y al fraude coreano de 2004, se usaron los blastocitos para hacer los estudios que demostraron que la clonación fue correcta.
“Desgraciadamente, por la dificultad de los análisis del ADN habitual y del mitocondrial, los embriones debieron sacrificarse para demostrar que eran clones”, explican.
Para el doctor George Daley, de la U. de Harvard, sólo la creación de líneas celulares –grupos de células que se derivan de una sola célula madre- terminará con esta incredulidad.
Y en eso se encuentran trabajando los investigadores de La Jolla. “El próximo paso será repetir nuestra exitosa prueba y no sólo crear blastocistos clonados, sino generar grupos de células específicas para cada paciente, provenientes de cada una de las células madre que se obtengan”, afirman.
Futuro promisorio
“Al menos, hemos mostrado la entrada a la cueva donde se encuentra el Santo Grial”, dijo el doctor Wood. Esto, en referencia al inicio de una prometedora era de la medicina, que permitiría renovar sin límites los tejidos y órganos del cuerpo que se agoten, algo así como la fuente de la eterna juventud.
Pese a las dudas, este trabajo parece “bastante convincente” para el doctor Daley.
“Esto es un resultado esperable” dice el doctor Manuel Santos, genetista de la Facultad de Ciencias Biológicas de la U. Católica. Esto, porque “la tecnología existe”, agrega.
Desde que se pudo clonar a varios ejemplares del mono macaco rhesus en noviembre pasado, en el Centro para la Investigación sobre Primates de Oregon, la clonación humana era inevitable.
Los investigadores French y Wood advierten que a pesar de que el blastocisto ya se puede ocupar para obtener un bebé, su afán es sólo obetenr células para crear nuevas terapias para complicadas enfermedades.
A pesar de que científicos de Japón y EE.UU. pudieron a fines de noviembre pasado convertir células adultas en embrionarias. |