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Entrevista a Patricia Ostrosky Wegman
Medicina ¿ciencia o arte?
“A mí me gustaría que fuera un 90% de ciencia y un 10% de arte, una relación inversa de lo que es en la actualidad”
 

 

 

“If it were not for the great variability among individuals medicine might as well be a science and not an art” (Sino fuera por la gran variabilidad entre los humanos, la medicina podría ser una ciencia y no un arte) Con esta frase que Sir William Osler señaló en 1892, la doctora Patricia Ostrosky Wegman, dio término a su exposición “Los genes y el medioambiente en el proceso de salud y enfermedad” que desarrolló el día jueves 2 de noviembre en la XXXIX Reunión Anual de la Sociedad de Genética de Chile, y dio inició al debate.

 

Ciencia o arte. Hay quienes dicen –y se lo plantearon en esa oportunidad- que no importa la tecnología que tengamos, la medicina siempre tendrá que ser un arte, pero ella no está de acuerdo y señala: “hoy en día el 80% es arte, ya que una de las cosas más importantes de la medicina es el ojo clínico, pero a mí me gustaría que fuera un 90% de ciencia y un 10% de arte; una

relación inversa de lo que es en la actualidad”.

 

¿Cuál es la diferencia entre la medicina como ciencia y la medicina como arte?
Para mí una ciencia es algo exacto en que tú tomas una decisión con base a datos científicos, datos fidedignos. Puedes decir este paciente tiene fiebre, porque tiene más de 37 grados, esa es la ciencia. Arte es decir “se ve pálido, tiene los ojos llorosos, yo creo que tiene una infección y podría tener fiebre, le voy a dar un antibiótico”.

El caso de los siquiatras es muy claro. Por ejemplo, un paciente llega donde un siquiatra porque tiene una depresión. El siquiatra le da un medicamento y le dice que vuelva en 2 semanas. El paciente regresa y el medicamento no ha hecho efecto, entonces se espera otras 2 semanas, porque generalmente los medicamentos siquiátricos

tardan 2 semanas en hacer efecto. El paciente vuelve y se sigue sintiendo mal e incluso peor, porque a la vez entra en desesperación. El siquiatra le sube la dosis y deja pasar otras 2 semanas. El paciente regresa con náuseas y efectos adversos, entonces el médico decide que ese medicamento no le sirve y le da otro, y sigue así, a prueba y error, eso es arte. Hoy en día se puede obtener el DNA de ese paciente, se puede predecir que ese medicamento no le va a servir, porque es un metabolizador lento, tiene una mutación en el gen CYP2D6, que hace que metabolice muy lentamente las fluoxetinas, eso es ciencia. No tengo que estar probando que no le va a servir durante 4 semanas, sino que de antemano le puedo decir que ése no le va a servir.

 

¿Y bajo ese mismo criterio el doctor podría decir qué medicamento sí va a ser efectivo?
Tenemos que encontrar métodos que nos permitan decir cuáles sí le van a servir, todavía estamos en el descubrimiento de ellos.

 

Sobre eso hay un cuento que escribió uno de los grandes científicos en el área de la farmacogenética, Alan Roses: Un paciente va

al médico y éste le pide que le dé su chip. Mete el chip en la computadora y ve que el paciente tiene 60 años y que se está acercando a la edad en la que -por los genes que tiene- va a desarrollar Mal de Parkinson, entonces le dice: “que bueno que viniste, porque en 10 años vas a desarrollar mal de parkinson, entonces te voy a dar un medicamento que vas a tener que tomar de por vida, para que no te dé la enfermedad”, es decir, no estamos tratando la enfermedad, estamos previniendo. Y entonces ve en el computador qué medicamentos le puede dar: “Este medicamento no te lo puedo dar porque te va a producir náuseas, este otro no te va a hacer efecto, porque no lo puedes metabolizar, te voy a dar éste, que va a ser efectivo y no te va a producir ningún efecto adverso.” Es el mundo del futuro, que no lo planteó tan lejos, 2025.

 

Y así como se podrá predecir el resultado de los medicamentos, a futuro ¿se podrá prevenir las enfermedades?
Imagínate que pudiéramos llegar a prevenir todas las enfermedades, yo lo veo como una utopía, no creo que vayamos a poder prevenirlas todas, pero sí creo que prevendremos un 60 o 70% de ellas, y eso es importante. El costo que vamos a lograr bajar va a ser muy importante, no sólo en

términos de salud, sino también de sufrimiento familiar y humano, porque por ejemplo, en un paciente con cáncer, no sólo sufre el paciente, sino toda la familia.

 

¿Será posible que el 2025 esta tecnología esté disponible para la población chilena?
La gran pregunta es si esta fecha incluye a todo el mundo o sólo a los países primer mundistas, y en realidad no puedo contestar tu pregunta ya que dependerá de las políticas que se tomen en nuestros países al respecto.

Los países en desarrollo como Chile y México, no podemos darnos el lujo de no desarrollar la tecnología, porque un retraso ella no nos va a permitir llegar a esa etapa en el 2025. A lo mejor, tendremos que depender de Estados Unidos, para que allá se hagan todos nuestros diagnósticos, o puede que tengan

que pagarse a un alto costo y sólo la población pudiente, una minoría en la población, pueda hacerlo. No podemos darnos ese lujo, tenemos científicos capaces de manejar este tipo de tecnología, de hecho por ejemplo la Dra. Jara, aquí en Chile, está desarrollando métodos para determinar las personas en riesgo de desarrollar cáncer de mama. El gran problema es que es necesario que se tomen las decisiones políticas apropiadas y que se dediquen fondos

adecuados a la investigación, la ciencia y la educación.

 

¿Cuál es la labor que podrían realizar los científicos para lograr esto?
Una posibilidad es que eduquemos a nuestros políticos, necesitamos cabildear, sin embargo, desafortunadamente, el tiempo no nos alcanza para hacer investigación, enseñanza, conseguir fondos y al mismo tiempo cabildear. Otra alternativa es que algunos científicos entren a ser políticos y eso también es difícil. Quizás es necesario educar a la población o mejor aún, a los niños. Las batallas no se ganan en una sola dirección, creo que debemos abordar los problemas en todos los caminos. Algunos a los que les guste la política tendrán que dedicarse a ella y llegar a la secretaría de educación, de salud y de tecnología, para estando en el lugar adecuado, dedicar los recursos necesarios para ello. Otros tendremos que cabildear y llegar a nuestros representantes (diputados, senadores, gobernadores, etc.) para que educándolos, podamos enseñarles que lo que se puede perder es muchísimo, de hecho ya hoy en día tenemos un retraso tecnológico. En los países del primer mundo han desarrollado la tecnología muchísimo más y nosotros lo único que hacemos es comprarla. ¿Cómo

convencemos a nuestros políticos? pues enseñándolos, educándolos. y creo que esa es una de las cosas que está haciendo la Sociedad de Genética de Chile, que a mí me parece una de las más interesantes y más valiosas: están formando a los maestros de enseñanza media en genética, con la idea de que éstos son los que van a formar a los

alumnos, a los políticos del futuro, entonces es el momento de educarlos, yo creo que los divulgadores y los periodistas, también tienen una labor muy importante, tenemos que hacer que la ciencia esté a nivel de todos, que la gente de cualquier nivel tenga la capacidad de entender un poco de ciencia. Muy poca gente sabe el rol que puede tener la ciencia en el desarrollo del país y es tiempo que cumplamos esa función: desarrollar la política científica y formar a la gente para que entienda la importancia que pueden llegar a tener los programas científicos de prevención de enfermedades.

 

¿Qué pasa con el debate ético que siempre rodea los avances tecnológicos y las legislaciones al respecto?
Hay un gran debate, acerca de si es correcto desarrollar tecnología para hacer órganos biotecnológicos que nos permitan hacer transplantes y no tener que esperar un donador, si debemos interferir con la naturaleza o con Dios y evitar que nazca un niño con severas enfermedades genéticas o si debemos hacer terapia génica. Sin embargo, yo hago la pregunta inversa ¿cuán ético es, que teniendo la posibilidad de quitar un gen mutado que produce cáncer familiar, generando dolor en el paciente y en su familia, no lo hagamos? Yo considero que es menos ético no hacer algo que permita eliminar la enfermedad.

 

Es importante señalar, que lo que no es ético es que sólo los países desarrollados tengan acceso a las nuevas tecnologías de prevención y tratamiento.

 
 
 
 
 
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